Cuando Ignacia Salas fundó Renovâre Design en 2020, ya contaba con más de una década de experiencia creando espacios que dialogan con el entorno, las personas y sus historias. Como arquitecta experta en diseño interior, ha desarrollado proyectos en Chile, Perú y Nueva York, consolidando una mirada integral que cruza tipologías, estilos y escalas.

Hoy, al mando de Renovâre y como Directora de la Asociación de Diseño e Interiorismo de Chile (AdDI), Ignacia continúa profundizando en su propósito: crear ambientes acogedores, vividos y llenos de sentido. Cada espacio que diseña busca interpretar al cliente con honestidad, cuidando cada decisión desde el diseño hasta la ejecución.
Valora profundamente la cercanía, la simpleza bien pensada y la experiencia como punto de partida del diseño. Su trayectoria incluye asesorías inmobiliarias, hotelería, restaurantes y residencias, siempre con una visión cálida, humana y profesional.
En esta segunda entrega de Huellas del Interiorismo, conversamos con ella sobre el rol del interiorismo, la evolución de la disciplina y el poder de diseñar espacios que hacen sentir.
¿Qué es para ti el interiorismo?
Para nosotros, el interiorismo es, ante todo, organizar los espacios de forma que las personas puedan reconocer ciertos elementos, evocar recuerdos y, a partir de eso, sentir que pertenecen y pueden ser felices en ese lugar.
Nuestro objetivo principal es ese: crear espacios que tengan al usuario como eje central. Si todo esta pensado en torno a ellos, ya sea en proyectos inmobiliarios, hoteleros u otros; es ahí donde las personas necesitan conectar, aun más si ese espacio no les pertenece o es propio.

¿Cómo ves el interiorismo en Chile?
Veo súper potente el interiorismo en Chile. Hay cada vez más oficinas especializadas y un creciente interés por parte de las personas en hacer cosas, en transformar sus espacios.
Lo más potente es que el interiorismo ya no se percibe como algo exclusivo. Hoy se entiende que no se trata solo de un presupuesto, sino de mejorar la forma en que habitamos nuestros espacios.
Creo que, especialmente después de la pandemia, muchas personas se dieron cuenta de lo importante que es, tanto en lo residencial como en proyectos más grandes. Se ha producido una revalorización real.
Hace 30 años el panorama era completamente distinto: era algo de pocos. Hoy es transversal, y eso es lo más valioso, porque nos enriquece a todos.

¿Qué proyecto en el que hayas trabajado te marcó?
Mi primer proyecto fue el Hotel Alto Atacama, y lo recuerdo con muchísimo cariño. Era muy joven y nunca imaginé que tendría una oportunidad así al comienzo de mi carrera… y, hasta hoy, no he vuelto a vivir algo similar.
El lugar era simplemente glorioso: cerca del Salar de Quitor, al lado del Río San Pedro, en pleno San Pedro de Atacama.
Fue un proyecto pensado con respeto absoluto por el entorno. Cada revestimiento fue diseñado para mimetizarse con la Cordillera de la Sal. La arquitectura no buscaba destacar, sino hundirse, integrarse. Diseñamos las piscinas y un volumen más bajo para el spa, todo con esa lógica.
Ahí partió mi carrera en hotelería. Ahí empezó todo. Y fue una verdadera fortuna haber sido parte de un proyecto tan único, desde el origen.


¿Cómo crees que evolucionará el interiorismo en los próximos 10 años?
Creo que el interiorismo va a seguir incorporando cada vez más tecnología: inteligencia artificial, renders, simulaciones, automatización en distintos procesos.
En nuestro caso, hemos ido actualizando software y formas de planificación más automatizadas, lo que ha agilizado muchísimo el trabajo que antes era mucho más manual y personalizado, uno a uno.
Por otro lado, en cuanto a la producción del interiorismo, creo que va a crecer bastante. Pero en lo emocional siento que hay una tendencia hacia valorar lo cercano, accesible, simple y acogedor.
Hoy más que nunca se busca que los espacios se sientan propios, que estén pensados para vivirlos, no solo para admirarlos desde lejos.
¿Qué consejo le darías a quien esté comenzando su camino como interiorista?
Cada proyecto es único. Todos tienen algo especial y te alimentan de alguna forma.
Llegar al resultado que uno imagina no es fácil: hay que romper mil y una barreras de gestión. Puedes tener una idea genial, pero lograr plasmarla tal cual la soñaste es un desafío enorme.
Aun así, es una carrera fascinante. Llena el alma. Tiene algo muy particular: es creativa, entretenida, y te permite hacer y contribuir muchísimo.
Y si hay algo clave en todo este proceso es dibujar buenos planos. Cuando un plano está bien explicado, bien proporcionado, bien acotado y con todas sus especificaciones, todo fluye: la constructora entiende, la obra avanza sin trabas, y el cliente confía.
Dibujar buenos planos es una disciplina que hay que mantener.


¿Tienes un producto favorito que utilices en tus proyectos?
Elijo Shaw Contract porque conozco sus fábricas, al equipo humano que hay detrás y la forma profesional en que trabajan las alfombras. Me ha tocado ver proyectos que especifiqué hace más de 10 años y las alfombras siguen ahí, resistiendo el paso del tiempo.
Puede que ya no estén a la moda, pero siguen estando buenas. Esa durabilidad real, ese proceso donde puedes ver la evolución del producto con los años, es lo que marca la diferencia. No es solo especificar e irse: es volver al lugar y comprobar la calidad, el diseño y el comportamiento en alto tráfico. Eso te hace confiar aún más.
Y con Multicompany la experiencia siempre ha sido excelente. ¿Qué te puedo decir? Los conozco desde siempre. El equipo humano que hay detrás es realmente power, y eso te hace sentir cercano.
