Con una trayectoria de más de 18 años en una de las inmobiliarias más reconocidas del país, y con un máster en Desarrollo y Negocio Inmobiliario, Eduardo Rivera es una figura clave en la arquitectura interior vinculada al desarrollo inmobiliario chileno. Su enfoque combina lo racional con lo emocional, lo moderno con lo artesanal, y su sello se refleja en proyectos que buscan trascender en el tiempo. Desde su visión arquitectónica del diseño interior, ha liderado equipos interdisciplinarios con un mismo norte: crear espacios con identidad, pertenencia y sentido.
En esta edición, conversamos sobre su historia, filosofía de diseño y la transformación que vive la industria hoy.

¿Cómo llegaste a especializarte en el rubro inmobiliario?
Un camino que se fue dando con el oficio. Trabajé 18 años en Empresas Socovesa S.A., una de las inmobiliarias más importantes del país, lo que me permitió especializarme desde dentro. Estuve en Almagro, primero como arquitecto desarrollador, luego como jefe de taller y finalmente como gerente de Diseño e Interiorismo durante 8 años. Lideraba un equipo interdisciplinario para tres marcas: Almagro, Socovesa y Pilares, y nuestro objetivo siempre fue desarrollar proyectos que marcaran una diferencia en el habitar. Además, en 2023 cursé un magíster en la Escuela de Negocios de la Universidad de los Andes.
¿Cómo definirías tu estilo?
Mi estilo es arquitectónico. Me gusta interpretar tanto al cliente como al lugar, desde la escala macro hasta la micro, creando una unidad donde todo esté en armonía y con mucho carácter. Busco fundir lo moderno y sofisticado europeo con lo rústico y artesanal americano. Me gusta lo limpio con toques cálidos, con esa espontaneidad que tiene la naturaleza. Los brasileros son un gran referente en esa riqueza de expresión.

¿Cuál consideras que ha sido el proyecto más representativo de tu carrera?
El edificio Alderete Cook de Almagro, en Las Condes. Fue un proyecto para el segmento medio alto y el resultado fue extraordinario. Logramos unidad, equilibrio y carácter. Todo se integra: revestimientos, iluminación, decoración. No hay cortes. Es la idea de “continuidad del espacio”, como decía Frank Lloyd Wright.
¿Qué es lo más desafiante de trabajar en proyectos inmobiliarios?
Emocionar. Enriquecer la vida de las personas. Hacer obras que perduren y que puedan llegar a ser un clásico. Que sean reconocidas por su valor y cómo impactan en quienes las habitan.

¿Qué errores comunes se cometen en este tipo de proyectos y cómo evitarlos?
Proyectos sin alma. Blancos y negros, sin calidez, que se alejan del cliente real y sus necesidades. También ocurre mucho el “pegoteo” de ideas de distintos profesionales que no logran conectar. Todo eso se evita con sensibilidad, escucha y trabajo interdisciplinario desde el inicio.
¿Qué consejo le darías a un arquitecto que está empezando su carrera?
La arquitectura es una herramienta para crear lugares con identidad y pertenencia. No basta con que funcione, debe emocionar. Hay que construir ambientes que toquen la fibra de lo cultural y de lo confortable. Es profundo y complejo, pero es ahí donde está la riqueza del diseño.

¿Qué elementos hacen que confíes en Multicompany como partner en tus obras?
Multicompany cumple con todo lo que valoro, pero además tiene una preparación técnica muy potente. Están preparados para los desafíos complejos que presentan los proyectos inmobiliarios, institucionales o comerciales. Su portafolio es adecuado para el mercado chileno tanto en precio como en calidad y estética. Son resolutivos, proactivos y eso marca la diferencia.

¿Qué crees que viene para el futuro de la industria inmobiliaria?
Estamos viviendo una revolución industrial en el rubro. Vamos hacia un diseño 6D, con foco en sostenibilidad y eficiencia energética. También viene la robotización de procesos constructivos y la planificación más eficiente. Todo esto nos llevará a democratizar el buen diseño, con mejores precios y mejor calidad.
¿Qué legado te gustaría dejar en este campo?
Me gustaría que se me reconociera por mi capacidad de observar, por mi sensibilidad y oficio. Que digan que fui capaz de recrear el mundo con belleza, sentido y funcionalidad. Ese es el verdadero legado que quiero dejar.
